Convertidos ,

El lenguaje telemático, la tecnología y su acción en el cuerpo articulan la reflexión de “Convertidos” en torno a la producción del texto y la mirada. Imágenes digitales, en gran tamaño, de rostros desdoblados, simétricos e inexpresivos y sistemas aleatorios de signos que los conforman o atraviesan en un orden lineal e impecable, o se mezclan, fragmentan y superponen confundiéndose hasta colapsar.
¿Puede el cuerpo se infectado por el lenguaje? ¿Puede el lenguaje ser esa sutil y brutal ortopedia que da forma-deforma-transforma la corporeidad?
Penetrado por la jerga telemática, inscrito en la red, infectado por el texto, el ojo no puede ver sino la vacuidad del cálculo en el que se transparenta e inscribe. Detrás del ojo no existe nada: ni ser, ni otro, ni lugar, ni cuerpo. A lo más azar, error , absurdo, la inercia del signo por le signo, en una insaciable voracidad de flujo-cámara que graba y fagocita a la propia imagen.

Fragmentos del artículo de Piedad Solans. El Lápiz. enero 2001.

Exposiciones:
Galería Metropolitana. (enero-marzo)
Galería Ferran Cano (enero-febrero 2001)
ARCO 2001. Madrid