La Fauna de los espejos ,


El proyecto consiste en una espacio contenedor con espejos dispuestos en sus paredes interiores, sobre los cuales se ofrece al espectador la posibilidad de intervenir a modo de grafitis, mediante la disposición de pintalabios en el suelo. En el centro cuatro monitores y una impresora, con un bucle situado en la parte superior que permite la recuperación del papel y sobre el que se imprime una suerte de error provocado por la propia impresora.

La alteración y la pérdida de la percepción de lo real, en ese juego laberíntico de apariencias y especulaciones, es consecuencia de la información y su mediatización. Ésta ha abolido los hechos, creando una desinformación y confusión generalizada, donde los acontecimientos se olvidan de inmediato, como si fueran ficciones y no hechos reales. La identidad está amenazada por la desorientación y esto obliga a crear constantemente un mundo y un yo que sustituyan al que se está olvidando y perdiendo constantemente. Perder la memoria es perder el lenguaje, perder el lenguaje es perder la realidad y perder la realidad es perderse.

Creado juntamente con Jordi Encinas.